Buscar este block:

Mostrando las entradas con la etiqueta Casanare. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Casanare. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de febrero de 2023

Héctor Publio Pérez Ángel, un historiador de Casanare, entre las grandes ligas



1. Don Héctor Publio Pérez Ángel, entre las grandes ligas
2. ¿Quién es quién en las letras de Casanare?



PRIMER HISTORIADOR DE CASANARE COMO MIEMBRO DE LA ACADEMIA COLOMBIANA DE HISTORIA.
Por: Alejandro Acero. 

CASANARE: de la cultura Achagua al colono del siglo XXI, este fue el texto que presentó el historiador Héctor Publio Pérez Ángel en su posesión como académico correspondiente en la Academia Colombiana de Historia (ACH) el pasado 24 de los corrientes. Este texto será publicado próximamente por la ACH



El Corpes Orinoquía, se complace en presentar a la opinión pública la obra La Hacienda Caribabare, Estructua y relaciones de mercado del autor Pérez Ángel Héctor Publio, trabajo que entra a formar parte tanto del acervo cultural llanero como de la bibliografía general de las ciencias sociales, especificamente en la disciplina de la historia económica y agraria del país. Una de las tareas del Corpes ha sido y sigue siendo la de apoyar la reconstrucción de la historia llanera como una de las formas de rescatar para sus habitantes el valor de su cultura y de su identidad. Además redimir la importancia que merecen tener los Llanos en ele contexto nacional e internacional. El rigor histórico del libro escrito por Pérez Ángel Héctor Publio, se puede conservar con claridad en la profusa utilización de fuentes e archivos del orden nacional, regional y local; enriquecido además, con permanentes viajes al área de estudio, lo que le permitío introducir elementos narrados por algunos descendientes de la hacienda a través de la historia oral. El libro ha sido estructurado de forma tal, que al tiempo que hace un análisis de la hacienda Caribabare desde sus origenes en 1661, elabora un amplio estudio de su evolución, desde las perspectivas de su sistema administrativo, formas de utilización de la mano de obra, producción y rentabilidad, hasta analizar a partir de la expulsión de los jesuitas en 1767, el período crítico.
Etiquetas de esta biblioteca: No hay etiquetas de esta biblioteca para este título. 






------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

R

928 86196
R621c 


RIVERA SALCEDO, Delfín (1958 -     )
Casanari, letras de fuego: vidas y obras de escritores casanareños / Delfín Rivera Salcedo -- 2.ed. [edición rústica] -- Bogotá: D. Rivera Salcedo, 2011
       272p.:il.byn

ISBN: 978-958-44-8432-1

Con un preámbulo titulado "Influencia de la filosofía y de la historia en la creación literaria escrito Por Fernando Soto Aparicio

Contenido: A: Adalberto Ojeda -- Adaulfo Daza Bolaño -- Alberto Martínez Delgado -- Andrea Garzón Rodríguez -- Andrés Álvarez Berbesi --Ángel María Amézquita Gorrín -- Anuar Hernán Peña Díaz -- Arcadio Benítez Ortiz -- Armando Benavides -- Benjamín Mateus Quintero -- Beltolt Delfín Rivera Colmenares -- Carlos Adolfo González -- Carlos Antonio Valor Segua -- Carlos Cesar Ortegón Castro "Cachi" -- Carlos Cárdenas Ortiz -- Carlos Ramírez Argüelles -- Carmen Jara de Colmenares -- Edgar A Ruíz Pérez -- Edilberto Barreto Vargas -- Edith Mercedes Avellaneda Cristancho -- Elver Fredy Plazas Rodríguez -- Evangelina Cáceres Maldonado "Eva" -- Ferlay Olmos Cordero -- Gerardo Otalora Salamanca -- German Chaparro Vaca -- Getulio Vargas Barón -- Gilberto Guzman Cely -- Gonzalo Jiménez Gómez -- Guillermo Díaz Estrada -- Guillermo Ramírez Argüelles -- Héctor Publio Pérez Ángel -- Hernán A Fajardo Becerra -- Hilda Vargas Piñeros -- Humberto Merchán Delgado -- Irma Pinzón Calderón --Jairo Ruíz Churión -- Javier Zambrano Rodríguez -- Jesús Aurelio Morales Caballero -- Joel Olmos García -- José Cantalicio Cuellar Becerra -- José Fortul Barragan Farfán -- José Miguel Cárdenas -- José María Rivera Tobián -- Juan Crisóstomo  Vergara Salcedo -- Juan José Sarmiento Pinto -- Laura C Benavides Olmos -- Luis María Bastidas Barrera Manuel Gutiérrez Moreno -- Marco Antonio Jara Giraldo -- María Isabel Vaca Vega -- Marlene Gutiérrez Oropeza -- Martín Javier Plazas Pérez -- Miguel Arango Devia -- Milton Bernabé Sanabria Ortiz -- Nahomy Arenas -- Nelson Eduardo Morales Caballero -- Néstor Mauricio Niño Cuenza -- Omar Niño rueda -- Ottorino Sánchez Tocaría -- Pedro Aníbal Suaterna Gutiérrez -- Pedro Nel Suárez G -- Pedro Pablo Torres Beltrán -- Rafael Eduardo Cely Bonilla -- Rafael Severo Ortega Díaz -- Reinaldo Estepa Barbosa -- Rosa Clemencia Loyo Tocaría -- Salvador Camacho Roldán -- Salvador Daza -- Santiago Rivera Vaca -- Solmar René Forero Lara -- Tránsito Pesca Bernal -- Trul Yalile Olmos Cordero -- Víctor María Mujica Omaña --Bibliografía















      R
928 86196
    R621p 


RIVERA SALCEDO, Delfín (1958 -    )
Palabras invencibles:  Historias del periodismo casanareño / Delfín Rivera Salcedo -- [edición en pasta dura] --  Yopal: [Gobernación de Casanare; Secretaría de Educación de Casanare], 2011
         198p.:il.color


Muy nutrida la información gráfica en torno a fotografía sobre las primera páginas de los muchos diarios que se han iniciado en Casanare. Cuenta con un capítulo dedicado a periódicos escolares que merecen un análisis  desde la pedagogía y con un enfoque social. Casanare requiere órganos informativos que le permitan caracterizarse en el concierto nacional.

Contenido:  periodismo en el mundo [breve reseña] -- periodismo escrito en Colombia [breve reseña] -- periodismo escrito en Casanare, siglo XVI, XVIII y XIX -- Gaceta oficial de Casanare -- Fundación Santiago de las Atalayas -- El pueblo de Uricuri -- El propagador -- Siglo XX -- El Eco del llano -- Casanare, algo de historia: década de los setenta -- Periodismo sindical, político, cultural, empresarial, informativo y escolar --  Historia de la radio, de la televisión y de los nuevos medios  [breve reseña]  -- Capitulo quinto: 1. el decálogo del periodista del escritor español y premio nobel de literatura Camilo José Cela y 2. Comunicadores casanareños: 38 reseñas biográficas ordenadas de la A a la Z por sus nombres de pila:   Amparo Acuña -- Anderson Tarquino Sánchez -- Andrés Álvares Berbesi -- Anibal Augusto Cano Tibaduiza -- Arley Rativa -- Carlos Adolfo González -- Carlos Fernando Venegas Rivera -- Carlos Alberto Reina Camargo -- Carmen Isabel Martínez Pérez -- Cesar Colmenares Triana -- Danner Porras Leal -- Diana González -- Getulio Vargas Barón -- Guillermo Díaz Estrada -- Guillermo Ramírez Argüelles -- Gustavo Puentes Álvarez -- Hernán Fajardo -- Hernán Suárez Manrique -- Jorge Luis Ospina Macías -- José Daniel Rodríguez -- José Patricio Solano Rodríguez -- José Suárez Chaparro -- Luis Martín Mesa Paredes -- Marlene Gutiérrez Oropeza -- Marta Isabel Cifuentes -- Marta Sánchez Lancheros --Miguel Arango Devia -- Miriam Rivera Salcedo -- Nidia Yaneth Nossa Granados -- Omar Niño Rueda -- Omar Rey Martínez -- Orlando Correa Rivera -- Oscar Medina Gómez -- María del Pilar Rojas Gómez -- Rubén Darío Venegas -- Rubiela Vega Jiménez -- Samuel Charry -- Bibliografía






jueves, 22 de febrero de 2018

Milonga a los Molano, de Jorge Forero para el inmenso llano


 La imagen puede contener: 2 personas, personas de pie y exterior
Para el inmenso llano esta sencillas coplas, muy musicales, de Jorge Forero, estudiante de arquitectura; un joven que mientras diseña, sueña y mientras sueña, canta, lo dicen su mirada o estas coplas no más.   

La imagen puede contener: 1 persona, sonriendo, de pie, árbol, cielo, planta, exterior y naturalezaLa imagen puede contener: 1 persona, sonriendo, montando a caballo, exterior y naturaleza

MILONGA A LOS MOLANO

Le dedico esta milonga
A dos amigos y hermanos
Son un par de caballeros
Que se apellidan Molano


Uno es muy extrovertido
El otro es más reservado
Pero cuando hacen equipo
Hacen un dúo del carajo


Los dos son bien presentados
Dos tipos inteligentes
Pero nunca me han ganado
Pues yo lo soy doblemente


De las putiadas que me pegan
Aprendo constantemente
Que el cariño se demuestra
De maneras diferentes


Quería una cosa decirles
Poniéndome ya más serio
Que en esta gran experiencia
Se han ganado mi respeto



Siempre me han dado la mano
Y trato de corresponderles
Pues si hablamos de manzanas
Si me dan rojas doy verdes


En el camino que vamos
Los espero seguir viendo
Para mí son dos hermanos
Y no les estoy mintiendo.



La imagen puede contener: 3 personas, personas sonriendo, exterior y naturaleza

jueves, 23 de noviembre de 2017

CASANARE

CASANARE

Casanare, nombre tomado del río de los Achaguas "Casanari", río de aguas negras con significado de pureza para ellos, está como el resto de la Orinoquia ligado a la historia nacional desde sus comienzos.
El territorio Casanareño fue descubierto en 1.535 por Alonso de Herrera. En 1.628 llegaron los sacerdotes jesuitas, que levantaron varias poblaciones e iniciaron la actividad ganadera en la región, en la hacienda Tocaría.
El departamento está dividido en 19 municipios: Yopal (Ciudad Capital), Aguazul, Chameza, Hato Corozal, Maní, La Salina, Nunchía, Monterrey, Tauramena, Orocue, Paz de Ariporo, Pore, Recetor, Sabanalarga, Sácama, San Luis de Palenque, Támara, Trinidad y Villanueva.
Casanare se identifica en el ámbito nacional por su folclor "joropo", palabra con la que el llanero designa el parrando, el baile, el canto corrido. Tenemos en nuestra tierra los mejores canta-autores de la música llanera: Dumar Aljure Rivas, Orlando el Cholo Valderrama, Aries Vigoth López, Tirso Delgado, Asdrumas Monrroy, Alfonso Niño, Jesús catire Morales, Alberto Cúrvelo, Domingo Riaño, Elda Flores y muchas figuras nuevas de folclor llanero.
Los instrumentos básicos para su ejecución son el Arpa, Cuatro y Maracas, como acompañantes la Bandola casanareña y otros instrumentos como la cirrampla y el furruco relatan la vida diaria del llanero casanareño.
Casanare es admirada en el ámbito nacional e internacional por el COLEO y en la actualidad esta faena del llanero hecha espectáculo ha sido elevada a deporte. En Casanare han nacido y seguirán naciendo los mejores Coleadores de Colombia y Venezuela.
También son típicos los gritos de vaquería, cantos del ordeñador, los corridos que se le canta a la sabana, a la fauna, al toro cimarrón y a la mujer llanera.

Deporte del Coleo.

Bandera del Departamento de Casanare

Bandera de Casanare

Descripción de la Bandera

La bandera es tronchada (Partida diagonalmente.) Colores rojo y verde. El rojo simboliza el vencimiento con sangre de nuestros héroes llaneros casanareños en la gesta emancipadora que nos libró del yugo español, el verde simboliza nuestra riqueza natural y llanura y las ocho puntas del sol representan cada una de las letras de la palabra CASANARE.
Reconózcase al comité Pro-Intendencia de Casanare reunido por primera vez en Octubre de 1.958 como autor intelectual y material de la Bandera anteriormente descrita (decreto Número 00120 del 13 de Mayo de 1.997).

Escudo del Departamento de Casanare

Escudo de Casanare

Descripción del Escudo de Casanare

  • En campo de gules (rojo) un centauro de oro armado de espada de plata.
  • En campo de sinople (verde) una testa de toro de sable (negro) armada de plata, vista al frente.
  • En campo de plata ondas de agua a de sable y azur surmontadas de un sol indígena de oro; sobre el todo un escusón de sable cargado de una cruz latina de plata.
  • Bordura de azur con diez y nueve estrellas de oro de seis puntas.
Himno del Departamento de Casanare

Coro
Salve Casanare, gloria inmortal
Eres el sendero de la libertad;
Honor a tu raza, épico historial;
Que escribió Bolívar allá en Boyacá.

I
En tus lanzas la historia plasmó
Los centauros de arrojo y valor,
Que lucharon en cruenta batalla,
Por Colombia y su emancipación.

II
Son tus hombres bondad y tesón,
Tus mujeres ternura y candor,
Los que buscan la luz del mañana,
Que prodigue la paz y el amor.

III
Cordillera, llanuras y sol,
Son tus tierras regalo de Dios
Donde crecen la fe y la esperanza
Y se forja una patria mejor.

IV
Por tu escudo, tu himno y pendón,
Lucharé y viviré con honor;
Porque tú eres mi gran Casanare
Esa tierra que Dios prometió.

Estribillo
Casanare, Casanare,
Dios bendiga tu gran población,
A tus ríos y tus tierras,
Tus riquezas, tu bello folclor.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Patrimonio cultural de Casanare, una reflexión cotidiana

 De Casanare:

Hay en la biblioteca Unitrópico  una intención de sumar varios esfuerzos por fundamentar la creación y apertura de una Sala de Estudio dedicada exclusivamente  para compilar los asuntos de la región. A este esfuerzo se le suma la intención de aglutinar a aquellos autores y gestores a propiciar debates y discusiones que eleven en la práctica la oratoria casanareña.

Indagar por la elaboración de un directorio de autoridades, que indique en su justa proporción quién es quién en Casanare,  desde los cantos y relatos de vaquería, de ordeño y labranza del campo hasta las marcas que ha traído el progreso en ese ensanchamiento, muchas veces inconsulto entre las comunidades. Poco o nada se le pregunta al ciudadano de a pie si las intervenciones son aprovechables o no.
 De los libros que publican los setenta o más años de existencia jurídica de Yopal, son algunas de las imágenes que reflejan la intención, el clima espiritual y por ende, cultural de la región. Una ciudad que surge en los tiempos de la segunda guerra mundial. Acontecimientos que van a marcar de modo interesante el desarrollo de la región: de la ciudad al campo, nuevas costumbres, otras formas de ver el mundo, otras nuevas maneras de trabajar...
 Y con el desarrollo urbanístico, los nuevos requisitos de la vida contemporánea: el uso eficiente de la información; los análisis de contexto; la formulación de políticas públicas, planes de desarrollo, las veedurías ciudadanas, las rendiciones de cuentas de la gestión e inversión pública, entre otros factores que dinamizan las relaciones entre el Estado y la ciudadanía.
 La biblioteca pública departamental hace presencia en la región, aportando nuevas herramientas de trabajo académico y de promoción cultural para consolidar la constitución de nuevos tejidos sociales. Un Casanare pujante en el concierto de la nación; donde sus estudiosos pueden contribuir en la formación de las nuevas generaciones que tomarán las riendas de la conducción, el liderazgo y la proyección hacia el resto del país y del mundo.

En la radio, en los periódicos, en las bibliotecas, en las calles, en los encuentros solidarios y filiales, en los escenarios académicos, se van conversando las nuevas rutas y se van negociando los nuevos desafíos para casanareños raizales o "guates"... Desde la planeación participativa hasta las deliberaciones y sus correspondientes tomas de decisiones de las Juntas Directivas que los entes públicos y privadas pautan para la región. Actividades que van quedando registradas en agendas personales, en diarios de campo, en informes entre otros soportes de información que conforman la literatura gris de una región.


Publicaciones como la Revista Caribabare que ha liderado el Centro de Historia dan cuenta de las múltiples dinámicas que debemos reflexionar en el devenir de un inmediato futuro pujante y desafiante en la segunda década de este nuevo milenio que aún todavía no cantan los poetas.


La formación de Salas Casanare en las bibliotecas del departamento se vuelve una meta que nos desafía en la recuperación de la cultura casanareña... Se cuida lo que se conoce. Se conoce lo que se lee. Se lee lo que se aprecia. Se aprecia lo que nos muestra la riqueza espiritual, material y diferente de Casanare ante el concierto nacional. Hacemos parte de Colombia e históricamente desde estas geografías también se ha pautado un protagonismo estelar: Salvador Camacho Roldán, Silvia Aponte, Lucila Piragauta, Tirso Delgado, Eduardo Mantilla Trejos, Carmen Isabel Martínez,  Dumar Aljure Rivas...


Para la colección  Casanare se debe compilar: diarios personales, álbumes fotográficos familiares e institucionales, historia institucional desde todos los sectores de la economía, la ciencia, la cultura política, la administración pública, la historia de la Iglesia Católica, evidencias del surgimiento de los otros credos religiosos y su consolidación espiritual; además es necesario sistematizar los relatos fundacionales desde los pueblos coloniales hasta los recién fundados. Trascender el empuje de los llaneros y contarlo en los libros como intencionalidad inmortal en sus registros que hoy son informes de gestión y en cincuenta, cien o más años, serán las evidencias necesarias que contribuirán a humanizar semejante cantidad de desafíos que tendremos que afrontar. 

Desde los Llanos Orientales, SILVIA APONTE





La escritora llanera Silvia Aponte. / - Cortesía ‘Periódico del Meta’ -
“Llegará un día, mañana que ya es presente, cuando Silvia Aponte eternice en la leyenda de su vida”. Así comenzó Manuel Zapata Olivella el prólogo de La canoa maravillosa en enero de 1992, uno de los 25 libros que escribió Silvia Aponte y con los que se consagró como la escritora llanera más prolífica de todos los tiempos, en una región dominada por la reciedumbre masculina.
Sin embargo, en 2014 su muerte fue casi invisible y, como si la misma parca fuera machista, pasó inadvertida en un país que se dolió al máximo por la partida de hombres como Gabriel García Márquez, Fernando González Pacheco, Roberto Gómez y hasta Gustavo Cerati.
A mediados del siglo XX, en una época en la que los hombres tumbaban manigua para conquistar el Llano, esta mujer logró ir más allá de las cocinas de los fundos para las cuales estaban destinadas las “jembras” de los cincuenta y se dedicó a escribir libros que narran parte de las tradiciones e historias de las sabanas de Arauca, Casanare y Meta. Ni siquiera una artritis severa que le impedía teclear en el computador al final de sus días impidió que siguiera escribiendo, pues dictaba los textos a sus familiares y así continuó produciendo libros.
Esta araucana, autora de textos como Las guajibiadas (su obra cumbre), La canoa maravillosa, Verónica Escalante y Amazona del viento, entre muchos otros, era dueña de una narración sencilla, sin grandilocuencias, pero que reflejaba todas las historias de las sabanas colombianas.
“Era una mujer hermosa en todo el sentido de la palabra. Era una llaneraza. Su vida fue tan coherente como lo que escribió, es decir, transparente, sincera, sin más pretensiones que contar el Llano. Si ella no hubiera escrito esos libros, seguramente muchas historias, como las masacres de los indios que cuenta en Las guajibiadas, no se hubieran conocido”, dijo el escritor Jaime Fernández Molano, uno de sus amigos.
En abril del año pasado, cuando supo de la muerte de Gabo, Aponte le dijo a El Espectador que había seguido de cerca la vida del nobel, en especial el sufrimiento en sus comienzos como escritor, con el cual se identificaba. De igual forma se sentía cercana a él, pese a que nunca lo conoció personalmente, porque sus principales libros empezó a escribirlos con lo que contaban sus abuelos.
“También yo me inspiré en las narraciones de mis abuelos y padres para escribir mis textos. Gabriel García Márquez reconstruyó todas esas historias y creó ese mundo que hoy todos saben que existe en Macondo. Lo que lo hizo grande fue que nunca olvidó las historias de sus abuelos y esa fue su materia prima, al igual que lo hice yo”, dijo Silvia Aponte en ese momento.
Pero mientras los hombres podían dedicarles su tiempo a tertulias intelectuales en La Cueva, esta mujer abrió los caminos para la literatura llanera cuando ni siquiera había editoriales en el Llano. Fernández Molano recuerda que, gracias a que en los setenta ganó el primer y el segundo puestos con dos de sus obras en un concurso departamental, publicó sus libros y se fue llano adentro de Arauca, Casanare y Vichada a repartir los textos entre estudiantes de colegios.
“Yo no soy la autora de los libros, lo único que hago es escribirlos. Los verdaderos autores son las personas del campo, los llaneros que habitan las sabanas adentro y han vivido muchas de esas historias”, repetía constantemente en público Silvia Aponte, quien seguía imaginando mundos maravillosos, pero todos tan reales como los hatos y las sabanas donde pasó gran parte de su infancia.
A pesar de la artritis, cuando de contar las historias de los llaneros se trataba no tenía impedimentos ni limitaciones. Hace ocho años, con 68 años, empezó a recorrer el Llano para hacer entrevistas, recorrer escenarios, escuchar cuentos y escribir Amazona del viento, una novela basada en la vida real y que publicó en 2008.
“A pesar de no tener mayor formación académica, ni formación en técnicas literarias, fue quien escribió la historia oral de los Llanos, y ese es el gran aporte que hizo a la literatura, no sólo llanera sino colombiana”, explicó Fernández.
A las 8 de la mañana del domingo 31 de agosto, con 75 años, murió en una clínica de Bogotá. Su deceso pasó inadvertido para muchos, incluso los mismos llaneros, tal vez porque la misma muerte suele ser machista










Había una vez un viejo rey que tenía tres hijos varones. El buen rey se esmeró en la educación de aquellos tres hijos y para probarlos si estaban de verdad preparados para la vida, decidió lanzarlos al mundo sin títulos y sin dinero. Así que los llamó y les expresó su voluntad. -Hijos míos, díjoles -quiero que vayan y que cada uno construya su propio porvenir, por sus propios medios, que se casen con la mujer que ustedes elijan y, aquel que triunfe dentro de la rectitud que les he enseñado, será el heredero de la corona.
Los jóvenes acogieron la voluntad del padre, se despidieron de la reina madre, quien los colmó de bendiciones y de buen fiambre para los primeros días de camino. El rey se ofreció para acompañarlos durante tres días de camino. Al finalizar estos tres días, el anciano monarca se detuvo en un lugar donde otro camino se cruzaba, allí parado sobre la cruz de caminos, les ordenó que un año después, el mismo día y la misma fecha, deberían regresar a ese mismo lugar, esperaba que para aquella reunión, tendrían un fundamento sobre sus porvenires, que para entonces el tendría construido un palacio en aquel lugar. El monarca abrió los brazos y dijo: -Pedro, tu eres el mayor, coge el camino que va hacia el oriente; luego dirigiéndose al segundo hijo, le indicó: -Tu, Samuel, coge el camino que va hacia el occidente, y tu, dijo girando para referirse a Tobías, el menor, quien apenas era un mozuelito, tu, Tobías, coge el camino que va hacia el norte. Yo regresaré hacia el sur, por donde hemos venido.
Pedro, quien era amante de la vida bohemia, se alegró de liberarse de las disciplinas cortesanas. Así que en la primera ciudad que encontró, se quedó. Se rodeó de amigos, pregonó a los cuatro vientos que era un rey y casóse con una cortesana de vida alegre. Otro tanto hizo Samuel. Por su parte Tobías, quien apenas emplumaba un tierno bozo, le aterraba la idea de casarse, por eso prefirió seguir caminos y más caminos, trabajaba como peón en las haciendas que encontraba a su paso y emprendía nueva marcha sin saber lo que en verdad buscaba.
Un día durante su peregrinación, se detuvo en la mitad de un puente a contemplar las aguas del riachuelo que pasaban bajo el puente, eran tan cristalinas que se miraban rosadas, tan rosadas como la piel de las piedras que formaban su lecho. Estando en esto, desde las aguas del riachuelo saltó una rana y le cayó en el pecho. El joven se asustó y se la quitó de un manotazo. Pero más demoró en quitársela, que ésta en volver a saltarle. Y se formó tremenda batalla la rana caía y volvía a saltarle hasta que el joven desesperado gritó: ¡Dios Santo! ¿Qué querrá este animal conmigo? Ya cansado concedió: -Está bien, cargaré contigo hasta que te canses. Tobías resolvío continuar su marcha mientras la rana agradecía con su lenguaje croático: ¡Croa croaaa...! El joven renegó; -Si, muy bonito. Seré el hazmerreír de la gente.
Muchas leguas habían quedado atrás desde aquel puente, Tobías continuaba en compañía de su nueva amiga. -Caramba, esto era lo que faltaba- decíase el joven príncipe. -¿Qué voy a hacer con esta rana pegada a la solapa de mi saco? Fue así como decidió comprarse una ruana en el primer poblado donde pasó la noche. Al día siguiente era un príncipe enruanado, al menos así nadie vería el prendedor que llevaba consigo y que no era muy agradable a la vista de las personas. En esta forma príncipe y rana se volvieron inseparables, solamente en las noches cuando el joven se acostaba a dormir, su compañera saltaba a cualquier viga. Muchas veces, Tobías se levantaba con el mayor sigilo para ver si podía dejarla, pero allí caía ella precisa, sobre la solapa de su saco saludándolo alegremente. -Croa, croaaa...
Convencido Tobías de que jamás se libraría de aquella compañera de zancas largas y barriga fría, juntó los escasos ahorros que había podido atesorar de su trabajo y se compró un viejo rancho en un lugar solitario. Además, se compró una guitarra para ahuyentar la soledad y el silencio, pues Tobías tenía una voz melodiosa y cantaba románticas canciones. Fue pasando el tiempo, Tobías trabajaba en las fincas como un joven asalariado, jamás dijo que era hijo de un rey, ni tampoco se preocupó por conquistar una joven para casarse. -En esto no voy a cumplir el deseo de mi padre- se dijo. Por las tardes colgaba una hamaca en el alar de su rancho, pulsaba las notas de la guitarra y soltaba su voz como mariposas viajeras. La rana se acomodaba sobre un tirante del rancho y aplaudía con su croa, croaaa. También el sol se metía entre lascabezas de las palmeras y mostraba sus dientes de oro por entre los flequillos de las hojas de éstas.
En verdad que Tobías era feliz con aquella vida, pero el tiempo, con su andar lento y con sus pasos pesados, trajo la fecha que su padre les había puesto para regresar al cruce de caminos. El joven se lamentó ante la rana: -¿Ahora qué voy a decirle a mi padre? Mis dos hermanos deben estar casados. Yo qué voy a casarme si me la paso en compañía de una rana. -Croa, croaaa, respondió la rana. -Tendrás que quedarte aquí el rancho hasta mi regreso díjole el joven emprendiendo camino. Pero de pronto se preguntó al pensar en algo que hasta el momento no había caído en cuenta. -Jamás le he dado a esa rana de comer ni de beber -¿Qué comerá este animal? Se regresó y llenó una artesa de agua, la colocó en medio de la sala y llamó a su amiga: -Ranita, aquí te dejo agua. La rana saltó dentro del agua y se bañó llena de alegría, mientras agradecía con su croar característico.
Cuando Tobías llegó al cruce de caminos, ya el palacio estaba construido y sus hermanos, quienes se habían apresurado a llegar, hablaban bellezas de sus esposas, de los palacios que estaban haciendo y de tantas cosas que el pobre Tobías no se había atrevido ni a soñar. Al verlo entrar, el padre que estaba fastidiado de la perorata de sus hijos mayores, le preguntó: ¿Y cómo es tu esposa Tobías? El joven respondió ruborizándose hasta la raíz de los cabellos: -Ella es muy blanca, de piernas largas y voz gruesa. Sus hermanos soltaron la risa para comentar con burla: -Seguro que te casaste con una vieja baronesa. Pero el rey no estaba satisfecho con lo que sus hijos le contaron y les entregó un huevo de gallina a cada uno. -Este huevo que les entrego, es para que sus esposas lo hagan empollar y el año entrante me traigan un hermoso gallo de oro, aquel que cumpla mi deseo tendrá todos mis favores en el reino.
Tobías regresó a su rancho diciéndose: -Yo no tengo esposa. Tampoco tengo la menor esperanza de criar un gallo de las características que dice mi padre. Como se había acostumbrado a conversar con la rana, la llamó: -Ranita, ranita, ya estoy de regreso. -Croa, croaaa. Tobías sintió alegría de saber que aquel animal lo estaba esperando. -Ranita, tu sí que eres fiel si fueras una mujer, me casaría contigo, así fueras la mujer más fea del mundo. De pronto el joven príncipe reparó en algo extraño, el rancho estaba tan aseado como si una mujer se hubiera esmerado en su arreglo, en la cocina encontró deliciosos y apetitosos platos. -¿Quién habría hecho aquello? Nadie lo visitaba. Varios días duró espiando para sorprender a su benefactor, pero nadie venía por allí. Entonces pensó que sería la Virgen de quien era muy devoto y seguramente le hacía aquellos milagros.
Muchos días después Tobías se había olvidado del huevo que había dejado en un rincón, fue a buscarlo y no lo encontró, pensó que las ratas se lo hablan comido, así que lo mejor era echarle tierra al asunto.
Los días fueron transcurriendo, entre los trabajos duros y las noches de canciones románticas que hacían emperifollar a la luna para coquetearle al lucero vespertino y llegó el segundo plazo puesto por el rey. Tobías se dijo -No, definitivamente no iré. ¿Cómo voy a presentarme sin ese gallo ante mi padre? Estoy seguro que mis hermanos llevarán gallos bien cuidados. No terminaba Tobías de reflexionar en aquello, cuando se escuchó el clarín bien timbrado de un gallo en el patio del rancho. El joven corrió a ver si era verdad o si sería su imaginación únicamente, pero era verdad, allí en medio del patio habla un gallo deslumbrante, de un plumaje que encandilaba por el brillo de oro. -Esto es otro milagro, seguramente de mi amada Virgen Santísima, dijo Tobías tomando al gallo por la cola y alzándolo como hacen los galleros. Ahora si iré a la cita con mi padre.
La entrada de Tobías a palacio fue todo un acontecimiento, no habían ojos que no quedaran deslumbrados ante aquel gallo nunca visto. El rey no sabía qué decir, aquello del huevo y el gallo de oro fue una broma que había querido jugarle a sus hijos. Por eso cuando sus dos hijos mayores llegaron con dos gallos comunes y corrientes empolvados de oro, se echó a reír viendo como los animales se sacudían las plumas. Pero éste si que era una sorpresa, sus plumas eran verdaderas y no cabía de orgullo al pensar que jamás un rey había tenido un gallo semejante. Así se lo dijo a Tobías. No sé que virtud tendrá tu esposa, pero este animal es una maravilla nunca vista. Ahora el rey estaba picado de curiosidad, le pondría otra prueba más a sus hijos para elegir a la nuera preferida dando por seguro que sería la esposa del hijo menor. Bueno, les dijo, entregándoles una pieza de paño fino a cada uno, hilos de oro y plata, pizcas de diamantes, esmeraldas y rubíes. La nuera que me confeccione un abrigo de corte perfecto sin puntadas que se vean y adornados con esta pedrería, será indudablemente mi nuera preferida y la sucesora de la reina madre. Dentro de un año los espero con el abrigo.
Los hermanos de Tobías regresaron rabiando. ¿Cómo era posible que aquel a quien ellos consideraban el Juan Pendejo, hubiera podido cumplir con el encargo de su padre? El joven volvió al rancho muy acongojado, esta vez no habría otro milagro, era mucho pedir, y sin esposa ni siquiera tenía la esperanza de quien le confeccionara ese abrigo. Así que entró al rancho, guardó los materiales en una cómoda y llamó a su compañera de soledad. -¡Ranita, ya estoy aquí! ¡Croa, croaa.. .! Croa, croaaa, respondió ella. -Tobías dejó escapar una maldición. Perdóname ranita, pero es que estoy muy triste. Mi padre me ha entregado una pieza de paño, hilos de plata y oro, pedrerías preciosas para que mi esposa le confeccione un abrigo. -te lo puedes imaginar? -Croa, croa. -Pues yo tampoco te puedo imaginar cosiendo y bordando, lo mejor es olvidarnos de este asunto y seguir viviendo en el rancho hasta que un día te vayas con el primer rano que pase. -Croa, croa, respondió ella. -¡Ah....! ¿Con que te agrada la idea? Bueno veremos si yo también consigo una mujer. La rana no respondió.
Otro año más, el sol olvidaba sus sandalias de vivos arreboles cuando las sombras lo sorprendían deleitándose con las canciones de Tobías. La luna llegaba más temprano buscando al lucero vespertino que en ocasiones no aparecía, entonces le enviaba mensajes con las exhalaciones estelares. Díganle al lucero bello, que venga a escuchar las canciones del príncipe guapo. En una hamaca Tobías pulsaba su guitarra como solía hacerlo todas las tardes. La rana lo aplaudía con aquel característico croar. El joven de pronto descubrió sobre una mesa, una nota pisada con un cofrecillo. La nota decía: En este cofrecillo está el abrigo de su majestad, no lo abras porque jamás podrás meterlo dentro y como firma se veían dos letras B. F. Tobías se quedó pasmado. ¿Cómo podía haber dentro de aquella miniatura, un abrigo? ¿Quién podía ser aquella persona que se firmaba con esas dos letras? ¿O sería que alguien le estaba jugando una broma?. Sin embargo, el joven decidió correr el riesgo y se preparó para ir a cumplir la cita con el rey.
Aquel día Tobías le ganó al sol. Cuando éste abrió los ojos, lo primero que vió fue al joven príncipe que iba a campo traviesa. Esta tarde no me deleitaré con sus canciones -dijo en tono malhumorado y válgame Dios, cuando el sol se pone de mal humor, la tierra parece prenderse.
Tobías encontró en palacio a sus hermanos, que como siempre, le ganaban la delantera. El rey examinaba los abrigos que por cierto eran de pésima costura y lucía fastidiado con la perorata de sus dos hijos mayores, quienes ponderaban a sus esposas como las más nobles e inteligentes mujeres que existieran sobre la tierra. Apenas se presentó Tobías, los hermanos no pudieron disimular una sonrisa burlona, al verlo que no llevaba nada en las manos. El rey reventó furioso: -Tobías, nada traes. ¿Es que tu esposa no fue capaz de hacer ni siquiera una mamarrachada, como la que trajeron estos dos? Gritó, señalando a los dos hijos mayores. El joven se inclinó, sacó del bolsillo de la chaqueta aquella miniatura de cofre y se lo entregó. -¡Aqui tienes el abrigo que mi esposa confeccionó para ti, padre mío! -iCómo! Gritó el rey, más furioso todavía. -¿Quieres hacerme creer que en esta pequeña cosa, hay un abrigo de mi talla? El monarca hizo intento de tirarlo por la ventana, Tobías lo detuvo: -¡Alto, padre! Tu siempre nos enseñaste que para juzgar hay que comprobar los hechos, ¿porqué no abres el pequeño cofre y miras lo que hay dentro? El joven se encomendó a todos los santos para que aquella fantasía se convirtiera en realidad. De pronto saltó desde el fondo una pequeña cosa que fue transformándose en un precioso abrigo, con el cual jamás rey alguno había podido soñar. Cortes perfectos, puntadas invisibles, decorado con oro, plata, diamantes y rubíes. El asombro fue total para el rey, los presentes y para el mismo Tobías, que no podía dar crédito a lo que estaba viendo.
Mientras se desarrollaba el tremendo alboroto, el joven pensaba: ¿Tendría que ver la rana, con todas aquellas cosas inverosímiles? ¿El gallo de oro, ahora el abrigo, la limpieza del rancho y los exquisitos platos que hallaba cuando regresaba? En silencio observaba a su padre contemplándose en un espejo de cuerpo entero con aquel abrigo puesto, ufanándose de que jamás rey alguno había lucido una prenda tan bella. Sus hermanos lo miraban con cara de envidia y de odio, pensó que lo mejor era irse y nunca más regresar. Pero la voz del soberano lo sacó de sus reflexiones. -¡Tobías! Gritó el rey. ¡Será tu esposa la sucesora de la corona de la reina madre! -¡Trágame tierra! Se dijo. Esto no puede ser. ¿Cómo voy a decirle que mi supuesta esposa es una rana? El rey continuó lleno de entusiasmo. -Inmediatamente saldré contigo y mi comitiva especial y la de la reina madre. Tobías perdió el color y estuvo a punto de desmayarse. -Padre... Trató de negarse. El rey no atendía a razones, estaba loco por conocer aquel prodigio de mujer.
Ya en marcha el rey y su comitiva, Tobías le pidió que lo dejara adelantarse para avisarle a su esposa, pues a ella no le agradan las visitas imprevistas, como era tan hacendosa, le gustaba preparar los recibimientos. El joven hizo correr al caballo como una exhalación para sacar ventaja. Y cuando llegó al viejo rancho, se tiró de la montura llamando a la rana. -¡Ranita querida! -¿Si ves en el aprieto que me encuentro? Mi padre viene a conocer la maravillosa nuera que cree tener.¿Cómo voy a presentarte -Dime ranita -¿qué puedo hacer? Esta vez la rana no respondió con su feo croar. Esta vez le respondió con una voz muy dulce: -No te afanes Tobías. -¿Cómo? ¿Puedes hablar? ¡Ajá, pícara rana...! -No te enojes y oye bien lo que voy a decirte: -Corre a la orilla del mar, llama a gritos a la sirenita Blanco Lirio, dile que le manda a decir la rana encantada, que me mande las tres naranjas que me pertenecen. Tobías corrió veloz y como en esa época el mar bordeaba los llanos y su rancho quedaba próximo a éste, llegó de inmediato. Gritó con todas sus fuerzas: -¡Sirenita Blanco Lirio!- La sirena ..salió a la orilla, era muy bella, tenía la cara de cristal y la cabellera como espuma de mar. -¿Qué deseas, joven hermoso? Díjole mostrando unos dientes de perlas. -Manda a decir la rana encantada, que le mande tres naranjas que le pertenecen. La sirena le entregó el encargo y le deseo muy buena suerte.
-Aquí traigo las naranjas, ranita. ¿Qué hago con ellas? -Pon una aquí a mi lado, toma las dos restantes, párate en la mitad del patio, tira hacia arriba una naranja, pero tírala con toda la fuerza que seas capaz luego espera lo que tiene que suceder y, cuando haya ocurrido lo inesperado, sin perdida de tiempo, abre en dos la tercera naranja para que se complete el milagro.
Tal y como se lo indicara la rana, Tobías lo hizo. Tiró con todas sus fuerzas la naranja, no supo en ese momento que estaba pasando. pues algo muy grande cayó sobre él y quedó en medio de un lujoso salón, pero como no había tiempo que perder, abrió la tercera naranja, de la cual salió un ejército de sirvientes lujosamente uniformados. El joven no pudo reponerse de su asombro, porque ya se escuchaba la llegada de su padre con la comitiva especial. Corrió como loco buscando la salida sin reparar en lo que veía a su paso. Cuando salió, allí de pie estaba el rey con los ojos desorbitados contemplando la maravilla que no podía creer. Tampoco Tobías podía creerlo, apenas hacía un instante todo cuanto había allí era un rancho viejo. El rey le dijo: -Hijo mío, no me habías dicho que tuvieras un palacio como éste, no puedo creer lo que mis ojos están viendo.Tobias decía para sus adentros, tampoco yo puedo creerlo. Aquel palacio que salió  de una simple naranja, brillaba con  un esplendor que encandilaba hasta al sol.
Como el joven estaba tan desconcertado, el rey le dijo: -Bueno hijo, ¿es que no piensas invitarnos a seguir? -Este es su palacio, majestad, dijo Tobías, otro tanto díjole a su madre. -¿Y dónde está mi nuera? Preguntó el rey. Tobias también se preguntó. Verdad, a todas estas ¿dónde estará la rana? -No se padre, -respondió entremos y la buscamos entre los dos. A medida que avanzaban y abrían puertas en aquel palacio, crecía más el asombro de los dos, la decoración de los salones era en oro, plata y piedras preciosas, así hasta que llegaron a una alcoba decorada en tonos rosados, allí dentro en una cama nupcial rica en encajes y tules, estaba dormida una princesa de incomparable belleza. El rey díjole a Tobías. -¿Esa es mi nuera? -Tobías sin saber que responder, afirmó con la cabeza. El preguntó: -¿Como se llama? Tobías no respondió. Entonces la princesa se levantó del lecho e hizo ella misma su presentación: - Soy la princesa Blanca Flor, para servirle su majestad. El rey besó su mano, al tiempo que le preguntaba: ¿Y estás casada con mi hijo? -Aún no, su majestad, pero todo está preparado para la boda, solamente faltaba su presencia y la de la reina madre.
Aquel día el sol no quería irse a dormir, estaba tan curioso como un niño, se metía por entre los cristales del palacio, por cuanta rendijita podía, hasta que la luna le quitó el puesto sacando su carota a ras del suelo. Y qué carota la de la luna iluminando la gran fiesta de boda y con su voz plateada le decía al lucero vespertino: -Fíjate bobo, así deberías hacer tu conmigo. ¿Cuándo te atreverás so papanatas? El lucero reía haciendo guiños; La luna abrió más los ojos cuando Tobías bailaba con la princesa el vals nupcial, diciéndole cosas al oído -¿Oh bella princesa, cómo es posible que me hayas tenido engañado todo este tiempo? Ella rió para respondiéndole: croa, croaaa.

CUATRO CABALLOS DEL TIEMPO - SILVIA APONTE - © Derechos Reservados de Autor



Me contaba mi taita que en esas grandes casas solariegas de antaño, se aparecía un muchachito de pantalones cortos, con el sombrero casi cubriéndole por completo el rostro, cabalgando sobre un marrano y seguido por un perrito. Así lo vio pasar varias veces por el patio de la casa, pues este duendecillo únicamente era visto por los niños y en esa época apenas contaba con ocho años, recuerda que le gritaba a su papá o sea a mi abuelo. -¡Mire, papá, ahí va un muchachito trepao en un marrano y lo sigue un perrito!. Pero mi abuelo no lo podía ver, sin embargo si escuchaba el tuy, que clarito parecía decir con sus silbidos catiticos, ¡tuy, tuy, tuy!
Como el abuelo era un viejo conocedor de los misterios del llano casanareño, le contó a mi taita, que el tuy, silbaba para llamar a su perrito que no se le quedara en ninguna parte y silbándole tuy, tuy, tuy, el animalito lo seguía todo el tiempo. Y mi abuelo le contó a mi taita todo cuanto sabía acerca de este duendecillo. Y comenzó así: -En mis tiempos de muchacho, fueron muchas las veces que lo vi, mi taita me llamaba al filo de la medianoche, porque las marraneras se alborotaban en los chiqueros como si los estuvieran matando. -¡Mijo, mijo!, me llamaba, -Tráigame el mandador y la linterna y corra porque el Tuy está dándole palo a los cochinos. -Corríamos los dos a las cocheras y mi papá comenzaba a repartir latigazos a diestra y siniestra mientras  gritaba: -¡Maldito Tuy, coge tu marrano y deja en paz los míos!. De inmediato se calmaban los animales. Ya de regreso a la cama, mi viejo me explicaba, -Es que a ese maldito duendecillo a veces se le escapa el marrano que le sirve de caballo y entonces se enfurece cuando no lo encuentra rápido comienza a darle palo a las marraneras que encuentra a su paso, para que salga el suyo, por eso hay que echarle látigo a todos, así el bicho ese sale como alma que lleva el diablo y el tuy de una vez se le monta y le pica las espuelas mientras silva, tuy, tuy, tuy, llamando el perrito que lo acompaña.
Y fue así como el bisabuelo en una de aquellas tantas noches en que el duendecillo llegaba a molestar los marranos buscando el suyo, que le contó a su padre, o sea mi tatarabuelo, que el tuy cargaba en su mano derecha un bastoncito de oro, el cual nadie podía ver mientras él lo llevaba empuñado en su mano, pero que si lo soltaba, el bastoncito se volvía visible ante los ojos de los humanos. Algunos viejos casanareños, le dijeron que solo había una forma para que el tuy soltara su bastoncito y eso sucedía cuando encontraba en un fogón, la ceniza de un árbol llamado yarumo, esa ceniza es para el Tuy un manjar irresistible, es una golosina preciada y cuando encuentra un fogón con cenizas de yarumo, suelta el bastoncito, para comer con ambas manos. Si alguien logra apoderarse de esa maravilla, el Tuy le da cuanto le pida, pues no puede seguir existiendo sin su varita mágica, pero si el arriesgado no logra apoderarse del artefacto mágico, téngase, porque la garrotera que le da es para dejarlo en cama varios días.
Esta es la leyenda del Tuy y se la conté así como me la narró mi taita, igual que se la contó el suyo, o sea mi abuelo y el papá de mi abuelo, mi bisabuelo y el papá de mi bisabuelo, mi tatarabuelo; y yo soy Eduardo Martínez de Paz de Ariporo, Casanare.
https://www.welovevillavo.com/post/el-tuy-mitos-y-leyendas-del-llano


Resultado de imagen para silvia aponte biografia



    C863.45           APONTE, Silvia (1938 - 2014)
    A644                        Amazonas del Viento / Silvia Aponte -- Bogotá: Edita William Pachón                                                 González, 2010
                                     179p.


Con ilustraciones de Patrizia Corso el lector cuenta en sus manos con una novela que detalla la vivencia y los imaginarios de los llanos orientales y el papel que la mujer juega en el desarrollo de la nación.

1. NOVELA COLOMBIANA - 2. BIOGRAFÍA DE LA MUJER LLANERA - 3. COSTUMBRE DE LOS  LLANOS ORIENTALES
I. APONTE, Silvia (1938 - 2014) - II. CORSO, Patrizia, ilustradora. III. Tit.













































martes, 5 de julio de 2016

CARIBABARE, una revista muy de Casanare

Hay una publicación emblemática de Casanare, órgano de difusión de la casa de historia de Casanare, llamada Revista Caribabare. Dicha publicación  ha generado una monografía por cada municipio-. Aún faltan algunos municipios. Las publicaciones realizadas  se vuelven en fuentes de referencia y consulta clave cada que se consulta sobre la región. Es pertinente que se diseñen políticas de publicación, divulgación y conservación de estos materiales de obligada y permanente consulta.


 

 La SALA CASANARE debe ser un espacio para investigadores sobre Casanare, en Casanare, desde Casanare, para Casanare, con los casanareños, entre los casanareños, hacia el territorio nacional con criterio patriótico. Un espacio para la gestión informativa en la generación del conocimiento que garantiza competencias globales y locales en tiempos de globalización. Desde la Sala Casanare el mundo será aprehensible y el conocimiento la herramienta cotidiana con la cual se construirán nuevos mundos desde y para Casanare y sus habitantes.













Esta sala alcanza a convertirse en un centro de documentación especializado en la región con pretensiones de alcanzar escenarios y desafíos de la globalización. Entre los fines misionales de la Fundación Universitaria Internacional del Trópico Americano – Unitrópico esta liderar la investigación en la Orinoquia. Este propósito sólo  alcanza  niveles de eficiencia y competitividad con el montaje de sistemas bibliotecarios modernos, actuales, agresivos, diseñados y pensados en las comunidades usuarias. En la lógica de la atención al cliente, las empresas exitosas son aquellas que diseñan, planean, ponen en marcha, evalúan, corrigen y al darle rotación al ciclo productivo en función de la satisfacción del cliente. En los ámbitos bibliotecarios los clientes son los lectores que en la línea de articular las tipologías bibliotecarias universitarias y publicas, en el entorno de los desarrollos tecnológicos, servicios como este de la Sala Casanare fundamentan y dotan al profesional de Casanare de un acervo cultural y humano para posicionarse con altos niveles de oportunidad entre el mercado laboral. Sus 19 municipios, Aguazul, Chameza, Hato CorozalManí, Monterrey, NunchíaLa Salina, Orocué, Paz de Ariporo, Pore, Recetor, Sabanalarga, Sácama, San Luis de Palenque, Támara, Tauramena, Trinidad, Villanueva y  Yopal no solo se encuentra en las páginas de gobierno en línea. También palpita en la literatura gris de sus autores, en las manifestaciones culturales dignas de reconocimiento universal como los cantos de vaquería y labranza del llano. Su historia, su tradición, su pujanza, sus memorias, su sello inconfundible merecen unos espacios inteligentes, modernos, sacros, acordes con los parámetros del desarrollo a escala humana, equitativos e inspirados en los principios de la bioética, es decir, una ética planetaria.